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Matérika 14

Elizabeth Barquero

Felo García: artista matérico, pintor, grabador

Los artistas, los curadores y los historiadores del arte que de una u otra manera estuvimos inmersos en la irrupción del arte contemporáneo de nuestro país en los años 80, fuimos testigos y partícipes de la apertura y creación de la Galería Nacional de Arte Contemporáneo y del Espacio Jorge Debravo, de los Salones Nacionales promovidos por el Museo de Arte Costarricense y de los Salones Joven Creación del Centro Cultural Costarricense Norteamericano. También, la organización de las Bienales L & S, y la Bienal Francisco Amighetti del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, las Bienales de Escultura de la Cervecería Costa Rica contribuyeron al desarrollo de las artes plásticas, no solamente porque fueron espacios de confrontación sino porque cooperaron de una manera muy significativa en esta efervescencia artística, al invitar como Jurados a personalidades reputadas del mundo plástico internacional, quienes, al tener contacto con las últimas tendencias del arte contemporáneo costarricense, contribuyeron a promocionarlo en otros espacios como ferias, bienales y publicaciones especializadas.

Para explicarnos este auge de las artes plásticas, debimos, en cierto momento, lanzar una mirada retrospectiva hacia la corriente no figurativa, que surge como oposición a la escuela nacionalista. Este suceso de la plástica aparece en el panorama del arte de todos los pueblos, en él se produce la suplantación de la corriente nacional por una nueva opción de arte más universal y cosmopolita que plantea una nueva forma de ver y plasmar la realidad y el paisaje. Manuel de la Cruz González, Lola Fernández y Felo García, líderes reconocidos de una pintura internacional en los años cincuenta, se instauran por derecho propio como los precursores de la pintura contemporánea en Costa Rica. 

Nuestra mirada retrospectiva se detiene, especialmente, en uno de estos predecesores del arte contemporáneo en nuestro país: Felo García; testigo directo, por su permanencia en Londres, del resurgimiento del arte abstracto después de la Segunda Guerra Mundial, de su relanzamiento con un nuevo vigor en Europa y de su entrada en los escenarios de Estados Unidos. Este artista, no es un espectador más, al contrario, se une a otros artistas y funda el New Vision Group; ellos son actores, en los años cincuenta, del advenimiento de un arte más vivo e interesante
en el mundo entero, fenómeno, más que una moda, que se desenvuelve bajo el signo de la abstracción.

Testigo y actor
El arte abstracto nace en Europa con la obra Vassily Kandinsky, quien en 1910, a los cuarenta y cuatro años, pinta su primera obra abstracta y, paralelamente, como una forma de respaldo para esta forma de expresión, empieza la redacción de "Lo espiritual en el Arte", publicación a la que le sucedieron otras en las que deja patente que su forma de expresión es producto de una convicción profunda. Por medio del análisis de la forma y el color encuentra un camino que lo conduce a la abstracción, no como una ·forma de expresión espontánea sino reflexiva. Contrariamente a lo que pudiésemos pensar con los títulos de sus obras "Composición" e "Improvisación", ellas son producto de muchos croquis y bocetos que muestran un proceso lento de elaboración y de trabajo que no deja nada al azar.

El arte abstracto evoluciona a través de los años, en los que se adivinan diferentes corrientes: Dora Vallier, en su libro L'Art Abstrait, distingue diferentes periodos del arte abstracto: el de 1910 a 1920 lo caracteriza por una extraordinaria vitalidad creadora. El de 1920 a 1930 es su fase experimental y el de la aplicación práctica de las formas abstractas en la arquitectura, muebles y artes gráficas; alrededor de 1930 sucede la expansión por toda Europa. En 1939 cuando estalla la guerra y parece que pierde su fuerza creadora. Después de la guerra, en 1945, se retoma con un nuevo vigor y esta vez los Estados Unidos entran en escena y se universaliza.

Felo García, inquieto, creativo, se deja subyugar por esta forma de expresión, en la que, mediante un proceso mental, se separa la realidad del realismo y construye una nueva realidad. Adopta una forma diferente de comunicación, subjetiva al más alto nivel, cuya significación se sustenta en la lectura de formas, la combinación de colores y el contraste de texturas.

De regreso a Costa Rica, Felo, exponente de una pintura abstracta más gestual, como rechazo al dominio de la conciencia y el predominio de la expresión, presenta su primera exposición en nuestro país; es 1978 y esta exhibición produjo una reacción de sorpresa y rechazo en el público costarricense. No obstante, su seguridad de lo que quería, así como su deseo de expresarse libremente, echando a mano los recursos plásticos que tenía a su disposición y que se amoldaban a su personalidad, lo llevaron a comprender la reacción negativa e hilarante de sus compatriotas. Hoy en día, esta sorprendente situación lo motiva para compartir con nosotros algunas de sus anécdotas: Claro que fue increíble, la gente llegaba a la exposición a reírse a carcajadas. De más está decir que no vendí absolutamente nada.1 También, cuenta la historia de una dama que al observar una de las obras expuestas manifestó yo había sentido jaquecas pero esta es la primera vez que veo una. Experiencias similares vivieron otros de los colegas expositores.

Creador que impone su imaginación sobre la realidad
En los años 56, 57 y 58, los primeros cuadros responden a una voluntad de estilización y esquematización, según sea el caso, que el artista nos propone en virtud de un proceso mental. El resultado final es una abstracción, pero la presencia de la realidad persiste a lo largo del proceso. La realidad es transformada por el creador, pero este no reniega de ella. En algunos casos, constatamos la contracción de la forma hasta concluir en el signo. Para los espectadores actuales el valor primitivo del signo desaparece y es reemplazado por un orden estético.

Día D (Lám 3) evidencia el papel que juega el instinto en su creación artística. Este es un digno ejemplo de action painting, alude a la espontaneidad y rapidez en la ejecución. Con gestos cargados de una energía explosiva, plasma la guerra. El color cae aparentemente sin control sobre la tela, en un acto cargado de furia, que contiene el rechazo al conflicto bélico y la constatación del acto creador como un instante que se detiene en el tiempo. En otros lienzos del año 1957, Bahía (Lám. 5) y Festival Rojo (Lám. 4), también se muestra esta gestualidad, estos impulsos instintivos, producto de su inconsciente, lo que lo puede acercar al automatismo surrealista.

Por oposición, otras obras, como Composición amarilla (Lám. 6), Composición Espacial (Lám. 7), Composición (Lám. 8), se enmarcan en la abstracción geométrica, ciencia de la belleza, empleo de la tiralínea, concebida como un orden y una armonía; en ella la composición del cuadro es muy importante y se debe sustentar no importa el ángulo en que se encuentre el espectador. En estas composiciones podemos encontrar la génesis del paisaje urbano de Felo García. La abstracción lírica e informal se constata en obras como Galaxia (Lám. 13 y 14 ), Sin título (Lám. 9), Caminantes (Lám. 15), Katsi (Lám. 19), Ola Creciente (Lám. 18), en las que el deseo de expresión está por encima de la forma y en las que se unen la gran riqueza del color con una forma de expresión completa y la espontaneidad de la mancha, logrando una fuerte vida interior que se proyecta sobre el lienzo, liberada de la representación. Aparece entonces una obra significativamente bella, con un valor por sí misma, aunque al mirarla aparentemente no represente nada. El espectador encuentra su significado con el título. 

La Estética del Tugurio
Las imágenes de aglomeraciones habitacionales que nos ofrece el autor desde 1973, son diversamente entendidas. Promueven en el espectador una interpretación personal, lo que hace mucho más atractiva esta temática y podríamos afirmar que esta es una de las razones por las que este arte ejerce cierta fascinación. 

Con el ánimo de buscar diversas lecturas, me atrevo a reunir los comentarios, interpretaciones y lecturas de algunos historiadores del arte, críticos y escritores que han buscado el sentido preciso de su mensaje.

La "estética del Tugurio" es el nombre acuñado por el historiador del arte Carlos Guillermo Montero para definir los paisajes urbanos cuyo tema es el tugurio. Refiriéndose a la Exposición de Felo García en el Banco Central, afirma: Reaparece la temática: los tugurios, pero como algo extraño, el molesto tema tiene gran aceptación... El paisaje carece de seres humanos, el único que está presente es Felo que utilizando un problema estructural ha creado una ABSTRACCIÓN de la realidad. Su nueva pintura es producto de sus inquietudes, no se trata en este caso de un realismo social con implicaciones políticas o una imagen crítica de la sociedad, es simplemente la ESTÉTICA DEL TUGURIO.2

Roberto Cabrera Padilla afirma que la formación profesional de Felo García pesa en la escogencia de la temática, pero es claro en asegurar que no lo interpreta como una conceptualización plástica teñida de sociologismo denunciador. Sitúa esta manifestación artística como ligada al ambiente sociocultural costarricense, a la cultura de la pobreza, en los años setenta, producto de las movilizaciones del campo a la ciudad de los que surgen las áreas marginalizadas y los enjambres habitacionales pobres en todos los espacios vacíos o deteriorados de San José, incluidas las casas de cartón y desechos bajo puentes y pendientes movedizas de los ríos Torres y María Aguilar que enmarcan la ciudad capital.

Arte comprometido con la crítica social, eso es lo que Carmen Naranjo piensa al admirar las obras que obtuvieron el Premio Nacional de Pintura en 1973. Para mí era la denuncia social más grande que se había hecho en el país, y me asombró la plasticidad, la belleza, el mensaje; como había Felo combinado esas tres cosas, incluso los blancos que usó para dar la idea de soledad, desamparo y abandono de ciertos sectores sociales, cuando pintó montañas de tugurios, pirámides de tugurios,el mismo blanco da la sensación de grupos aislados, abandonados, desolados.3

En una entrevista que hiciéramos a Felo García, lleana Alvarado y mi persona, aquel, al referirse a la temática del tugurio, afirmó: 
…me llega primero por la influencia de la visión profesional, la arquitectura y planificación, eso yo creo que en definitiva tiene que haber contribuido porque todo lo que se derivaba de la observación mía cotidiana, de la ciudad y en las ciudades, ese estado de alerta siempre. por la cosa urbana, me llevó a definitivamente plantear ese problema del tugurio, ya que el paisaje es social es más importante que el paisaje de la casa bonita, la casa elegante, esa no me da ningún mensaje, el otro, como es una cosa espontánea, con materiales encontrados al azar, me sugiere muchísimas más posibilidades plásticas y, además, me clarifica mucho la urgencia de espacios de vivencia. Lo más interesante es que me llevó casi cuatro años resolver el problema, lograr la síntesis que estaba buscando y darme cuenta que no necesitaba poner gente. Para mí ha sido notable, un ejercicio muy importante, geométrico, porque hay una gran geometría en toda la pintura de tugurios, con las texturas extraordinarias que salen de ahí.4

Efectivamente, como se afirmó al inicio del texto, en sus primeras obras de tendencia abstracto geométricas, ya encontramos la génesis del paisaje urbano de Felo García (Láminas 1 y 2). La investigación de las calidades de nuevos materiales, la riqueza de las texturas, la esmerada estructura compositiva, son constantes en sus obras y vemos su aplicación en los cuadros con el tema del tugurio. 

Felo García, como creador que es, en este tema como en otros, impone su imaginación sobre la realidad, por lo que nos preguntamos si su obra de asentamientos humanos es contestataria o comprometida. En este sentido, podemos decir que todo gran arte denuncia los pesares de lo real, pero sin transformarse en un cronista de la época. Personalmente, encuentro en sus tugurios una solución estética, no social.

Deseo detenerme aquí en las únicas dos obras que conozco de su vasta producción cuyo tema representa al hombre. Ícaro, personaje mítico que simboliza el fracaso del que se creía un dios o un pájaro en su afán de escapar de su condición. Guerrero Rojo (Lám. 10), es otra de las obras de este período que representan al hombre, porque es importante resaltar que, aunque la presencia humana se realiza de una forma tácita, en todas las obras del artista, el abordaje de la representación del hombre como tal no.

Innovador y Provocador
Pionero en la investigación técnica y la experimentación con los materiales, Felo García, con gran audacia, rechaza las convenciones técnicas tradicionales y construye su obra en soportes no tradicionales, a los que les superpone capas de pintura industrial y les adiciona arena, aserrín y otros materiales que le permiten construir grandes contrastes de texturas que le confieren un dinamismo particular tanto desde el punto de vista visual como táctil. Esta transformación del lenguaje pictórico, ejemplo final de una materialidad insospechada, le confiere a sus obras gran riqueza visual y la hacen atractiva para el espectador. 

En sus relieves, contrarelieves y esculturas abstractas, utiliza también materiales no tradicionales y rechaza la talla directa o fundición. Un ejemplo a mencionar es Abstracción Circular (Lám. 11), de la colección del Museo de Arte Costarricense, realizada en 1962, en la que trabaja directo sobre una placa de metal recortado y en la superficie plana crea el contrarelieve, plasmado por surcos concéntricos como contrapeso. En Abstracción en Metal (Lám. 12), de la misma colección, los vacíos atraviesan el metal y obedecen a un ritmo en orden descendente, elementos que se repiten con gran austeridad y rigor, sacando provecho de un material que tradicionalmente se considera duro y frío.

Vivienda Laminada (Lám. 17) ejemplifica estos juegos de oposiciones y la utilización del vacío como valor constructivo. Felo refleja en ella, definitivamente, su formación de arquitecto, pues descubre y aprovecha, con gran sensibilidad, la calidad expresiva del material. La lámina de zinc, presenta en sí misma un valor plástico, la repetición de un mismo elemento, un movimiento ondulante que subraya el contenido plástico de la obra. El resultado es un trozo de realidad que une en un mismo espacio abstracción y figuración, arquitecto y artista.

Estos relieves que podemos definir como materiales reales conjugados en un espacio real, en las que se enlaza la austeridad, el collage, el volumen, el empleo del vacío como valor constructivo y el aprovechamiento de las calidades del material, fueron expuestos en la Dirección de Artes y Letras, mientras que algunas esculturas se presentaron en Venezuela. No continuó la producción de estos objetos, debido a que se lesionó sus ojos con la soldadura, lo que le impidió continuar con esta veta expresiva que definitivamente hoy en día tiene gran vigencia y actualidad.

El atractivo plástico y conceptual del Tugurio
El tugurio es un elemento plástico, abstraído por el artista en su faceta de arquitecto y por su preocupación de planificador urbano. Su estado de alerta ante este ámbito lo lleva a encontrar en esta solución habitacional una muy interesante propuesta urbana. Encontró que en medio de la necesidad extrema aparece el ingenio y la creatividad en el uso de los materiales y en la distribución del espacio. Plantea que el problema principal de esta solución habitacional es la salubridad, debido a que los materiales empleados son perecederos y no se cuenta con los servicios adecuados. Pero encuentra interesante el planteamiento y la solución de convivencia en que se respeta un orden para cohabitar; las puertas y ventanas permanecen abiertas, sus pertenencias y vestidos están expuestos, no se roban entre los habitantes, o por lo menos no lo hacían en los tugurios de la década del setenta, como señala el artista. Desde el punto de vista plástico, el espacio propuesto le permite la construcción de pequeños rincones; el juego con los distintos niveles, cables de luz, antenas de televisión y ropa tendida le permite proponer una estructura compositiva muy dinámica. Como recursos plásticos sus tugurios de la primera década (setenta) son muy ricos en texturas, visuales y táctiles, reducidos en el color, emplean como recurso técnico la aplicación del pigmento por frotado de un trapo y la línea que define la estructura de las casas al atravesar el color y dejar su huella incisa o algunas veces mediante un lápiz suave. En las siguientes décadas, el color toma protagonismo, así como el movimiento de la ropa colgada, algunas veces muy cercana al espectador.

Su dedicación y constancia en la creación artística, aunadas a la maestría con que emplea el ritmo, el movimiento y el efecto de la luz sobre las casas, techos y ropa tendida, le permiten proponernos una gran variedad de miradas sobre un mismo tema. 

Algunas veces superpone unas casas a otras, como si se tratara de una colmena; idea que reforzada por los títulos con que les designa: Panal (Lám. 26) de 1991 y Enjambre (Lám. 29) de 1994. En Geometría Urbana (Lám. 39), de 1999, recuerda la estructura de sus obras del 56 y 57, Composición en Amarillo (Lám. 6) y Composición Espacial (Lám. 7), en el concepto del manejo de la línea. En ella, juega con las formas geométricas y colores, creando una obra con una estructura muy sólida, sin dejar un espacio libre, sin construir, pero ordenado, silencioso y transparente. 

En algunas obras de la década del noventa, los acercamientos nos permiten ver en detalle estas construcciones habitacionales, con formas muy definidas en algunos casos; en contraposición, en Megalópolis y Barriada (Lám. 27), de 1994, define su tendencia a la abstracción en juegos de alejamiento, en estas obras, y de acercamiento, en Calzón rojo (Lám. 32), de 1998. 

En el tríptico titulado: El largo camino del día hacia la noche, de 1999, elaborado con la técnica de la monotipia, el artista logra un exquisito efecto escenográfico, trasmite su entorno con la luz cambiante del día en su metamorfosis hacia la noche que cae sobre la ciudad y transmite una atmósfera serena y reposada que nos acerca emotivamente a la contemplación del tiempo que transcurre.

El atractivo plástico del tugurio se concreta con las ropas tendidas, las antenas de televisión, las puertas y ventanas abiertas y los cables de luz. Como hemos visto, el tema del tugurio se ha transformado a través del tiempo y ha quedado plasmado, no solo en técnicas pictóricas, sino también en monotipias muy personales (por el uso de múltiples plantillas), serigrafías y grabados. Felo García, con maestría y creatividad, tuvo el acierto y la sensibilidad de escoger el tema y, con excelencia en el manejo de los recursos expresivos, transformar en bello lo no bello. 

Océanos y arrecifes
En 1998, por invitación de Luis Daell, García, visita Playa Mantas (hoy Punta Leona) y producto de su relación con el paisaje marino, nos regala esta serie de obras muy significativas, en las que el color es por tanto el protagonista y como el medio de expresión. En "Interfase" (Lám. 36), "Abismo" (Lám. 33), "Caverna" (Lám. 35), "Cardumen" (Lám. 34), Felo García separa la realidad del realismo y se comunica con el espectador mediante la lectura de formas combinadas, pertenecientes a una imaginería oránica, en la que grandes manchas de color se liberan de la representación y adquieren valor por sí mismas. Estas pinturas, producto de la más alta subjetividad, encuentran en el pintor una voluntad propia de la expresión abstracto lírica; en ellas crea paisajes marinos con una resonancia interna, construidos con ritmos majestuosos, que se dirigen en un sentido y en otro. La luz interior, producto de la trasparencia del agua, provoca una disposición a la contemplación.

Podemos afirmar que esta serie de marinas es la obra que muestra una gran voluntad de liberación en relación con los convencionalismos limitantes y el acento puesto sobre el valor psicológico del color. Su libertad cromática, la delicadeza mostrada en el manejo de la luz, el rigor compositivo y la riqueza de los empastes, les confieren un atractivo especial que invita a su contemplación y al disfrute personal, desligando al espectador de su significado, lo que no obsta para que, si así lo decide, pueda internarse en el contenido y construir su lectura mediante el título de la obra.

Las propias palabras del artista confirman lo expresado anteriormente: …fui buceador de snorkell. Se me hacía más efímero el momento. La capacidad respiratoria máxima me obligaba a regresar a la superficie. Tenía que captar esos breves treinta segundos para poder experimentar esa cosa maravillosa de color, de luz cambiante y, sobre todo, de un gran silencio. Un silencio que te permite abstraerte totalmente de lo que te rodea.5

El hombre y la representación del hombre
La representación del hombre aparece de una manera tácita en la obra pictórica del artista. En los tugurios, el inquilino está representado por las casas mismas, las antenas de televisión, las puertas y las ventanas abiertas por las que se escapa la luz, la ropa tendida; todo ello nos asegura que el hombre es el actor principal, que construyó y habita estos lugares, que está presente pero no lo vemos.

Contrariamente, en sus dibujos, ejemplo de oficio, ingenio y destreza, el sujeto principal es el ser humano, representado por la mujer sensual, voluptuosa, que deja escapar un fino humor en complicidad con el observador. Pareciera que estos dibujos fueron realizados para el disfrute más íntimo del autor y, por lo tanto, son poco conocidos por el público, aunque como toda su obra, disfrutan de una calidad extraordinaria.

Felo García es, entonces, sencillo, incansable investigador, dedicado, inquieto, polifacético tanto en su vida personal como en el enfrentamiento con la creación artística. En el arte incursiona en la pintura, escultura, relieves, dibujos y grabados, y lo hace con un impecable manejo de la técnica y tomando los recursos plásticos que le permiten expresar su entorno y trasmitimos una producción artística variada, realizada con maestría y que nos transporta y acerca emotivamente al espectador. Su virtud es poseer el don de la modestia en oposición a la trascendencia de su obra, que es el producto, como ya dijimos, de la investigación y experiencia de un maestro que sin estridencias ha realizado una obra extraordinaria.

“20 años de pintura de Felo García”. Reportaje a Felo García. Museo Nacional, 1977 (pp. 8-9).  
“20 años de pintura de Felo García”. Texto de Carlos G. Montero. Op. Cit. (pp. 4-5). 
“20 años de pintura de Felo García”. Texto de Carmen Naranjo. Op. Cit. (pág. 6). 
Entrevista de Ileana Alvarado y Elizabeth Barquero. 
Revista Matérica. Felo García: sus primeros 75 años. (pág. 31).


Fuente: Felo García: artista, gestor, provocador, innovador. Ileana Alvarado, Elizabeth Barquero, Luis Fernando Quirós, 1ª
ed, 2005, EUCR – Fundación Museos. Costa Rica.

Elizabeth Barquero (Costa Rica). 
Curadora e historiadora. Dirige la “Galería Nacional”, Museo de los niños.

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