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Matérika 14

Héctor Chavarría Carrillo

Cátedra libre y gratuita

Llegó de la comunidad de Paraíso o del “Paraíso”, talvez, quien sabe, lo cierto es que una suave voz brotaba: cátedra sublime, un inmenso Sócrates en su ágora encerrada, afuera la ciudad sin respeto vomitaba desechos urbanos, pitos, insultos, smog, que importa este mal engendro, hija mal agradecida, prepotente le ignora; la cátedra prosigue ahí en lo interno, el silencio atento domina el espacio-ágora, en donde el maestro oxigena el ambiente. La palabra fluye, proyectos, ideas, sueños, el sueño dios de convertir a su amada patria en el crisol resplandeciente del nuevo orden mundial. Un país de oleajes verdes permanentes bañando el espacio sagrado patrio, seguro como lo viera y viviera en su pueblo natal cuando la Pacha Mama engendraba seres celestiales como el Maestro Felo.

Cataratas verdes bajando el verdor montañoso en el valle idílico, añillo verduzco y avenidas naturales cubriendo el lecho urbano, ciudad verde, natural, muy nuestra, balcón inmortal de vida plena, lecciones magistrales trazando el esquema urbano, ágoras integrales, paseos interminables, la avenida segunda hundida, el centro cívico, espacios ciudadanos envolviendo la urbe metropolitana, ciudad humana bañada de divinidad, urbanismo y arquitectura en vals celestial; ideas, sueños durmiendo el más ingrato olvido humano. Planos urbanos en total deterioro sin tocar la mínima neurona de burócratas endulzados de mediocridad.

Y la historia, las leyendas, el teatro ambulante esparciendo cultura; los tragos envueltos de charla soñadora con Arnoldo Herrera y Luis Alfonso Arguedas. ¡Si la vieja cantina Morazán hablara!, las frases dejarían de ser frases para convertirse en senderos energéticos de mejor convivencia.

La cátedra continúa, el Maestro deja el dolor y prosigue, la vida no le toma en serio, él le devuelve la ingrata cortesía y sonríe platicando y soltando chistes de fino humor. Guaitil, renovación urbana chorotega, el bambú, el Grupo de los Ocho, el fútbol, arrecifes, tugurios, horizontes plasmados con la mano prodigiosa del Maestro platicador. La escultura, Bellas Artes, la aviación, el boliche y otra vez el chiste gracioso, en medio el guaro blanco con agua, licor que seguro con tus vivos ojos se convertía en pintura de inmediato, porque hablabas transportándote a universos paralelos de arte eterno. Anécdotas de las más variadas saltan con esa riqueza de vida vivida, el rio Torres, esas memorables jornadas de pintura y arquitectura con Teodorico Quirós, el edificio de cuarenta pisos cortado en dos. Venezuela, Londres, Cuba, goles y goles con El América de Cali.

La Escuela de Arquitectura destinada a convertirse en el ágora que explotaría rompiendo la quietud tica e introduciéndose en nuestra vida nacional como un faro energético que iluminaría el país, creando una nueva manera de convivencia comunitaria y ser ejemplo a nivel planetario.

La cátedra libre y gratuita me hizo ciudadano, la palabra del Maestro me ha salpicado de títulos, así todo por gusto; alumnos y Maestro por el gusto inmenso del saber, por el vivir, por el soñar.  Pláticas sabrosas, el conocimiento absorbido, vino y cerveza, sin duda un espacio celestial sin tiempos ni edades. Sócrates nacional estamos en deuda.

Momentos, la vida está compuesta de momentos, tiempos sublimes, pero que de alguna manera te laceran el alma, cuando la pinche realidad, toca el espacio contaminado, insípido, gris. Sinfonía de años de des labor de gobernantes de cemento, brotan lágrimas de amor ciudadano. Atrás en el cajón del olvido quedan bellas ideas y proyectos.

Te duele amigo el aire putrefacto salido de muflas destartaladas que ennegrecen pulmones, te envuelve de tristeza la ingrata existencia actual y entonces es cuando se clama por fusiles que vengan a cambiar esta miseria.

Como es posible pisotear los sueños nobles del soñador arquitecto que eran para el beneficio comunal, con solo unos cuantos proyectos, solo unas cuantas ideas plasmadas en la realidad nacional del Maestro soñador y esto sería en verdad Patria, Patria Sagrada.

Falta de voluntad política decían, no, decía Felo, más bien sobrada voluntad política de hacer mal las cosas: Alajuelita, Los Guidos, León XIII, Guarari, El Edificio Municipal de San José, ahora el mamotreto de la Asamblea Legislativa, el Centro de Convenciones y la empresa privada no se queda atrás, para muestra el cacareado programa de repoblamiento en la ciudad, en base a un muestrario de la más insulsa e insípida arquitectura y que decir de esas urbanizaciones, que más bien son simple lotificaciones. Como te dolía Maestro ver esta mediocridad urbano-arquitectónica, esparcida en el otrora bello valle. Y la Escuela de Arquitectura sueño de parir soldados dignos del cambio nacional, no, ya ni te recuerdan, mucho menos los objetivos y metas trazadas, todo pasó y nada pasó, duele y a pesar de tu sonrisa espontánea, te duele más, demasiados cánceres Maestro, el jugo de zanahoria licuado en la cátedra informal, es antídoto para el desprecio insensato de esta pobre sociedad. 

Con solo hundir la Avenida Segunda, otro sería tu destino Ciudad Capital, dicha circunstancia –sin duda– hubiera iniciado un proceso urbano continuo de cambios positivos en el tejido urbano, por lo menos hicieron peatonal la Avenida Central, idea hermana menor del canal verde de la Avenida Segunda, claro, sin llegar este proyecto a tu ideal de convertirse en un verdadero lugar de encuentro, como las ágoras griegas de Sócrates. Los paseos peatonales no son solo para caminar, son para quedarse y dialogar. Encuentro, palabras, destinos celestiales.

Como me duele el pisoteo ingrato de tus nobles proyectos, seguro a ti mucho más, pero que grandes eres, dejas el sinsabor y continuas, provocando, dialogando, promoviendo ideas en la idea de iniciar el proceso revolucionario, de abrazarte con la Madre Naturaleza y caminar junto haciendo humanidad, haciendo ciudad, construyendo espacios- encuentros, pariendo ágoras para lograr el enlace sin fin de estos excelsos nudos en donde la palabra comunitaria dance el dulce delirio de convivencia plena.

Me duele en el alma tener una Patria Mayor madre de hijos mediocres , me entristece ver pasar los años, las administraciones, siempre esperando que fijen la atención en esa cátedra cotidiana, libre y gratuita de Felo; es duro observar como llegan y se van presidentes, ministros, sin pena ni gloria y lo peor es que a ninguno de ellos se le ocurra pedirte un consejo, solo uno. Estimado Maestro los charlatanes susurran a los oídos presidenciales, la sinrazón a la vista.

Arquitecto que nunca se muera tu cátedra libre, esas lecciones sabias, sin pruebas, sin petulancia, sin egos atravesados, todo por gusto, alumnos y profesor por el gusto inmenso del saber, por el vivir, el soñar. Jamás la cátedra libre debe desaparecer, jamás callarse, debes continuar siendo el faro encendido de la Patria.

En tu honor Maestro la voz de la cátedra de a gratis, deberá siempre entonar en sinfonía mayor y ser una huella eterna que marque derroteros ciertos de tu querida Patria.

Allá en la alta montaña herediana se levanta una vos de un gigante, dictando cátedra humana, el cual inunda el valle con sabia palabra en la idea firme de continuar pariendo Patria. Frases, lienzos, brotando tugurios multicolores, arrecifes, conexiones, sueños urbanos-arquitectónicos, soldados enarbolando banderas de una mejor convivencia humana-urbana. En hora buena Sócrates nacional, soñador de ágoras continuas de comunidad.

Allá en la alta cordillera central la cátedra libre y gratuita de Felo prosigue entonando himnos de convivencia plena.


Héctor Chavarría Carrillo (Costa Rica, Guanacaste, 1948)
Arquitecto Urbanista, entre algunos de sus libros mencionamos: Ojos urbanos, El día del silencio.  Se desempeña como planificador  urbano.

 

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