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Matérika 14

Jan Carlos Flores Zúñiga

Felo se reiteira

Exposición de Rafael “Felo” García. 35 monotipias en color.                             Galería Enrique Echandi. Del 3 de Octubre al 3 de Noviembre, de 1985, de martes a domingo.


“Haz fama y échate a dormir”, reza un viejo refrán cuyo eco vulnera todos los ámbitos y muchas conductas artísticas.


Durante la década del cincuenta del siglo pasado, tras el apogeo de la generación nacionalista costarricense, la seducción por ser aceptado y vender, la negación del pasado por desconocimiento o desinterés, la adopción y la repetición, con poca disciplina, de fórmulas plásticas postmodernas perjudicaron el desarrollo de una obra propia y significativa en la escena artística local.


Muchas “promesas” con pretensiones artísticas claras se dejaron ganar por la búsqueda de aceptación y ”prestigio”, lo que produjo obras de acento complaciente, débiles en profundidad ideativa. Se satisfacía, como ocurre hasta nuestros días, una demanda comercial defendiendo una obra, que debería hacerlo sola, con un currículo donde no podía faltar el premio nacional en su especialidad o las pertinentes tres exposiciones individuales.


Se trata en el mejor de los casos, de producciones que cumplen con el requisito del oficio, tienden al preciosismo y tratan de compensar carencias conceptuales con la “cocina” o acabado final: empastes fuertes, brillos, mucho colorido, monumentalidad, texturas, etc. No expresan, no comunican, no aportan al medio local, ya no digamos a Centroamérica.


Un caso excepcional entre los pioneros y pocos maestros nacionales, por su aporte universal, es el de Francisco Amighetti, quien encontró en el expresionismo, por medio del grabado en madera, su auténtico camino.


El caso de Felo García es diferente, si bien debe reconocerse su aporte, en 1958, al introducir en el medio local la libertad formal y conceptual del expresionismo abstracto y el arte matérico, de escenarios plásticos europeos y norteamericanos. Así lo evidencian obras suyas como  “La galaxia” y “Reflexión”. 


   











La indignación pública que provocó junto con Manuel de la Cruz González, fue mucho más efectiva que de Max Jiménez en la década del cuarenta, aunque este último abonó el terreno para que autores jóvenes abrieran los ojos a lo propio y a lo ajeno.


Sin embargo, García moderó su aporte hasta convertirse en “historia viviente”, por medio de su repetición de técnicas y maneras: pintura  de acción, tachismo, arte pop, y materismo, entre otras.


Treinta años después nos presenta sus monotipias en color, que se componen mayormente de “motifs” cuya aceptación pública fue comprobada en su exposición de 1973, compuesta por una serie de óleos sobre tugurios y paisajes urbanos.


El proceso italiano del grabado conocido como monotipia data del siglo XVII: permite obtener, por medio de la impresión calcográfica sobre un metal, cristal, etc., una pieza única de grabado, aunque también, se puede conseguir a partir de un grabado que se manipula pictóricamente.


Con una “asepsia” arquitectónica, testimonia en la mayoría de las monotipias expuestas, el entorno nacional a partir de casuchas de barrios marginales, según dos estilos: uno, a partir de veladuras y una construcción geométrica con pequeños cuadrados que parecen ventanas, lo que lo emparenta con Feininger, y, dos, el traslado de temas y formas a una técnica plástica diferente, a partir de representaciones similares en óleo.


El primer estilo, aunque no propio, es más interesante, porque Felo construye en planos superpuestos como veladuras, elementos constructivos sutilmente reconocibles y, en el otro estilo obvio, con sábanas, cables de tendido eléctrico, techumbres y muros que en conjunto transmiten la imagen de la arquitectura urbana propia de los anillos de miseria.


El artista elige sus temas con miras, principalmente, a poner de manifiesta ciertos problemas de forma, que no son nuevos y que han sido resueltos antes con mayor pureza formal.


La influencia de  Lyonel Feininger, pintor estadounidense que murió en 1956, es determinante.  Como él, Felo García emplea una estructura geométrica, un lenguaje de fondo naturalista, y el cromatismo a veces suavísimo.  No obstante, construye sus cuadros con triángulos superpuestos que parecen transparentes que sugieren una sucesión de capas, como algunos telones de teatro.  Como en Feininger, todas esas formas parecen ensamblarse, unas dentro de otros, para comunicar la idea de la profundidad y permitir al artista simplificar los contornos de los objetos sin que el cuadro parezca plano.


La diferencia es que Feininger encontró su esencia en el estilo de su invención a principios del siglo XX, García sólo adopta su manera.


Al autor costarricense le gusta seleccionar temas como tugurios y de arquitectura urbana que se prestan para poner en juego sus triángulos y diagonales


Estoy persuadido de que no se necesita ser arquitecto para proyectar un tugurio, pero si se necesita ser artista para interpretarlo visualmente, ora en el óleo, ora en la monotipia, ora en cualquier técnica artística.


Al fin y al cabo, la exposición es un “repaso” de lo ya visto, con la única variante de los precios de sus obras facilitan su adquisición en el mercado con respecto a los viejos óleos donde vertía las mismas ideas originalmente.


Esta técnica del grabado se ha convertido para García en una forma de extensión de su pintura, sólo que sin mayores aportes, aunque si como un intento de búsqueda de las formas, experimentación comedida de éstas y el color.

Fuente: La Nación. SINABI (2017), p.2B. Publicado el viernes 11 de octubre de 1985.  Revisado por el autor el 12.3.18


Juan Carlos Flores Zúñiga (Costa Rica, 1958) es ensayista, coach en liderazgo, crítico de artes visuales y consultor. Posee una maestría en Comunicación y Lenguaje por Portland State University (Oregon, EUA), es bachiller en comunicaciones por la Universidad de Costa Rica, presidente del Círculo de Críticos de las Artes de Costa Rica desde 1990.

 

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