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Matérika 14

Otto Apuy

El Felonauta García y su realidad hechicera

Conversa entre Alfonso Peña y Otto Apuy


Un instante

En el sueño, en alguna remota hendidura del inconsciente, el artífice (el alquimista) se deslizaba con parsimonia y mucha prudencia entre las veladas y apenas perceptibles gradas, comprendía que, del modo como fuese, bajando, ascendiendo, éstas se volverían indescifrables, se acabaría la memoria para comprender los múltiples planos, las ventanitas grisáceas,  rojas y azules, las puertas desmembradas y oxidadas, los techos con cuadriculados distantes, las lunas  blanquecinas que proyectan sus sombras sobre los maderos y alfajillas carcomidas, la animada danza y vaivén del entramado de los cables eléctricos que se insinuaban como una colmena
apocalíptica, siempre en las alturas, con sus ojos asombrados sabía que estaba invadiendo el alto contraste de las melenas nocturnas, la inverosímil armazón, las composiciones fantásticas, impregnadas de violentos brochazos, la tinta chorreante y espoleada sobre las paredes. Cuando llegó hasta la parte más elevada del poliedro, en ese insólito pináculo, donde sobresalen las torres del progreso, se detuvo un momento y avistó todo aquello como una flama en medio del océano o, mejor aún, se sintió como el timonel de ese gigantesco galeón que navega entre los cielos… [A.P.]


Alfonso Peña

Otto, desde tus inicios –siendo prácticamente un adolescente–, has contado que trabajaste algunas obras abstractas sobre masonite y que de alguna manera era la influencia silenciosa del “arte abstracto” que observaste en las exposiciones que se hacían en el cine de tu abuelo en la ciudad de Cañas y en especial unas obras no figurativas de Felo García… ¿Podrías conversar sobre ese episodio?


Otto Apuy

Ese fue un recuerdo importantísimo. Mi pintura abstracta de 1965, “La princesa negra”, fue el resultado de ese impacto. La sala donde se expusieron las pinturas era donde se colocaban los anuncios de las películas de la semana, y en el cine se presentaban obras de teatro. El cine de mis abuelos fue durante muchos años el lugar donde se hacían espectáculos, de la escuela y el colegio, de artistas, grandes cantantes como Julio Jaramillo y el trío Los Panchos, pasaron por ese escenario.

Las pinturas de Felo García fueron una suerte de afirmación, ya que pintar así (action paint) en un pueblo pequeño y alejado de la capital era poco convincente. Realicé una serie de pinturas sobre masonite y plywood, unas diez, de las que se conserva una. Recuerdo que el día que la terminé llegó el presidente Francisco J. Orlich al pueblo. 

Siendo estudiante de colegio, una amiga me dijo que tenía contacto con la Galería Forma y podría hacer un enlace para que Felo García viera mis obras de entonces. No recuerdo bien que pasó después de que él vio mis obras y cuál fue su opinión. La cuestión era enseñarle mi trabajo a un gran artista de entonces. A mi edad, dos años o tres pasaban bastante lentos. Lo que sí creo ahora, es que Felo García fue el primer artista importante que conocí. Luego lo vi en la Universidad de Costa Rica, cuando yo era reportero del Semanario Universidad y él Director de la Escuela de Arquitectura, y desde luego como artista plástico. Eran los años en que Felo realzaba su madurez como pionero del arte abstracto.

Cuando te trasladas a San José, tienes una cercanía con la obra de Felo García y su obra, ¿qué experimentaste al observar sus obras potentes y vinculadas con la vanguardia internacional?

Para ser honesto, en mis primeros años (1970) yo estaba –sin quererlo–en una propuesta que rompía con la pintura de entonces, (el sistemático método de impugnar a la generación precedente) y creía en un artista comprometido con su realidad latinoamericana. Desechaba la abstracción a lo Felo García y Jackson Pollock y asumía un dibujo directo, anatómico pero deformado como una metáfora de la sociedad de entonces (y actual). Es la etapa de mis dibujos a tinta china. Del mismo modo, Felo, viraba a ese contexto de conciencia social con sus pinturas de tugurios, ensamblaje de líneas arquitectónicas, y la presencia de la ciudad, de los barrios marginales. Un arquitecto y un pintor debían ser armónicos.


En la obra de Felo se combinan la abstracción, el dibujo caligráfico y arquitectónico, el arte matérico, los ensambles, el paisaje urbano y la obra seriada.  Es un cóctel espeso: ¿cómo lo definís?


Eran muy naturales estas combinaciones en la vanguardia de entonces, donde había irrumpido el Informalismo y estaban en boga muchos ismos. A Felo como a su generación les hizo falta una plataforma que los hubiera lanzado a América y el resto del mundo. El mismo Felo tuvo que abrir una galería de arte y hasta ser pionero en crear y organizar los fundamentos del futuro Ministerio de Cultura. Aún hoy no existe esa plataforma, aunque hay algo incipiente y de carácter casi exclusivo.

En la obra de  Felo García flota un fuerte sentimiento del espacio, eso hizo que se combinaran las estructuras arquitectónicas y plásticas. Actualmente el artista insiste en este jardín creativo y espiritual.


Vos escribís textos teóricos, e imaginativos, para nuestros lectores será interesante escuchar de tu viva voz algún planteamiento teórico sobre la abstracción en la obra de Felo García…


Las vanguardias abstractas se hicieron locales a mediados del siglo XX, y fueron bautizadas como escuelas, la de Nueva York o París o bien de grandes urbes como México o Brasil. Felo venía de Londres donde aún dominaban las vanguardias de entreguerras y posiblemente se daba a conocer John Hoyland, con el que veo muchas conexiones de forma. En un principio lo que dominaba en la abstracción Feloniana era la mancha, el movimiento gestual, casi como un lenguaje desenfadado que atacaba el realismo imperante. Eso era la síntesis, pero la antítesis era la sociedad de entonces, conservadora y poco ilustrada de los movimientos actuales.


Me parece que la Obra Gráfica en Felo (grabado en metal, xilografías, aguafuertes, serigrafías) tanto abstracta como paisaje urbano (tugurios) configura un “apartado” muy importante en la totalidad de su obra.  Felo continuó con la tradición de los artistas del siglo XX que a la par de su pintura, eran apasionados de la obra estampada sobre papel… Pensemos en Antoni Tápies, Carlos Mérida, José Luis Cuevas, Carmen Santos, Paco Amighetti, entre otros…


No hay que olvidar que esencialmente un arquitecto esboza sus trazos sobre papel, sobre planos, y su pensamiento es una sensibilidad exquisita del espacio.

La obra gráfica le permitió a Rafael García poder expresar su gran habilidad como dibujante. Anteriormente era conocido por su pintura de acción o abstracta "sicodélica", por citar un término en boga en aquel entonces. Pero hizo mucho dibujo, existen sus figuras humanas y la persistencia de esbozar un entorno a su alrededor. Felo también representa –como bien lo decís– el pensamiento de su tiempo y su generación latinoamericana.

En la primera madurez de Felo García se hicieron patentes sus inclinaciones o cambios con gran visión de futuro, fue una lástima que no se continuaran sus propuestas a nivel nacional; estoy hablando de una arquitectura más complementaria con el ambiente, como las casas de bambú, o sus luchas por una urbanística distinta a las casas de la meseta central. No hay que olvidar que muchos diseños para la zona sur o el caribe, hasta el mismo Guanacaste, se parecían más a casas de la metrópoli con un clima distinto. El arquitecto y el pensador querían un cambio en estas perspectivas. Igualmente luchaba para que los interiores de las casas tuvieran luz natural, Feng Shui, ecología, con la posibilidad de plantas. Esto de un jardín interno en el hogar también rescataba la tradición de las casas coloniales, especialmente de Guanacaste. Por esta razón, su obra seriada en papel, o gráfica, tenía que ver con una distribución equitativa, que por su precio popular pudiese llegar a un público mayor. En estos años todos estos artistas que mencionas, buscaban esta posibilidad.

Un arquitecto-artista es un pensador del espacio, como un poeta escultor, y sus ideas pasan al papel como una obra de arte. El papel es donde quedan las palabras del escritor, las notas del músico, los dibujos del pintor, y desde luego los trazos de un arquitecto


Las obras en gran formato de Felo (no figurativas y paisaje urbano) tienen la virtud (o la severidad) de “agitar” y “conmocionar” al observador.  Conforman un universo a veces enmarañado y misterioso (ficción vs realidad)… Es algo semejante a una “realidad hechicera” con magia y poesía, pasillos que conducen a lo maravilloso, túneles lúdicos, galaxias inveteradas, estrellas luminosas, escaleras dirigidas a la oquedad… Su basamento muchas veces es un dodecaedro, con formas romboides, circulares,  y donde el diseño y el soporte tienen gran preponderancia… Sin mencionar una “cocina” relampagueante y un color vistoso… ¿Podés intentar un esbozo?


Casi la totalidad de su obra es un laberinto encadenado por la mancha y la línea y donde los espacios ideales son una memoria. Algo de su niñez en Paraíso de Cartago está presente, en su hogar en barrio Escalante, puede verse algo de verdor y plantas ornamentales. Muchas de sus casas y edificios lo transparentan. Su “encuentro” con el “tugurio” no fue casual y coincidió con la gran deforestación del país y la migración rural a la ciudad capital. Un buen arquitecto, como un buen artista son sensibles a su origen y al pasado que los impactó.


Felo trabajó piezas de Arte Objetual, vos que estás ligado de un modo preciso a su trabajo, quizás puedas hacer una descripción de este desarrollo en la obra del “Adelantado”.


Sus objetos me impactaron mucho y me enseñaron que era posible hacer escultura sin taladrar la piedra. Era lógico que el público iba a preferir su obra sobre tela –aunque fuese abstracta– a los objetos. Sin embargo tuvo cierta influencia en generaciones precedentes, no marcó una historia aparte (no hay que olvidar a grandes escultores que dominaban el mercado). Fue una lástima que Felo no hubiera influenciado en Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, ya que posiblemente hubiera sido muy beneficioso su talento. Esos años lo consumieron en el establecimiento de la carrera de arquitectura aunque ya estuviera en su gran madurez abstracta.

La objetualidad en Felo es una búsqueda interna, la sensibilidad y semántica le apasionan. Puede decirse que su obra es desconocida por el gran público y hasta los conocedores del arte nacional. Muchas de sus piezas objetuales son grandes propuestas que florecieron en dos generaciones posteriores, de aquí su "adelantamiento".


En la pintura y el dibujo costarricense hay una fuerte tradición por “deformar la figura humana” (Paco Zúñiga, Max Jiménez, Paco Amighetti,) entre otros… Felo es consecuente con esta tradición y dibuja una serie de “Damiselas gordas” de una gran calidad plástica… ¿Te parece que Felo sea un virtuoso del grafito?


Es muy probable que el mercado del dibujo no fuese atractivo debido a su pintura de gran formato. Es un excelente dibujante, como lo es Rafa Fernández, por citar a alguien de su generación cercana, pero no descollaron ni fueron reconocidos, como si su pintura. Siempre se ha visto al dibujo como arte menor, poco evaluado y de menor precio.


Una  de las facetas poco conocidas de Felo, es la serie de futbolistas. Con una expresión genuina y la mirada del “testigo ocular y actuante” esas creaciones destacan y en ellas podemos apreciar: “Palomitas”, “Chilenas”, “Goles olímpicos”, “Gambetas, túneles y perritas…”, con un dibujo ágil y las tramas grisáceas  y en medios tonos…


El caso de este artista desencadenante, que además de arquitecto fue un destacado profesional del fútbol, es muy destacable, creo, que no existe en este lado del mundo alguien con estos requisitos o potestades. Poco se le ha reconocido mundialmente como un creador que moldeaba la armonía entre el arte y el deporte. La UNESCO tiene una gran deuda con este artista, en la promoción de su genialidad y ejemplo. Para mí, el gran Felonauta, como le llamé una vez en otro artículo, está en la grandeza como artista y deportista, de allí vienen las respuestas a su don del espacio, a la persistencia de una carrera que termina siendo un verdadero gol que lleva al triunfo.


La gran mayoría lo ignora, sin embargo, Felo García fue un “buzo consumado”; en el 2000 presentó su propuesta visual: “De océanos y arrecifes”, me queda la impresión, que de un modo simbólico conjuró su fructífera existencia, ya que le correspondió nadar contracorriente y siempre salió airoso…

¡Parabéns, Adelantado!


Para un artista arquitecto, bucear en el mar era el gozo del espacio, el poder volar sobre el fondo habitado por corales y peces. Imagínense que es una gran ciudad poblada al máximo y donde los espacios están ocupados por los inquilinos ideales. La forma y el color son la materia gestual, de allí quizá viene su gran pintura, el gran lienzo de su vida.


Otto Apuy (Costa Rica, Cañas, 1949)

Pintor, escritor, escultor, instalador. Ha expuesto en Europa, Asia, Usa y Latinoamérica. Sus obras integran importantes colecciones.

 

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