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Rafael Cuevas Molina


Dice el pintor y arquitecto Rafael Ángel (Felo) García que, a su retorno de Inglaterra en 1956, país donde había residido por varios años, encontró en Costa Rica un medio cultural “raquítico”. Esta no es una opinión exclusiva del arquitecto Rafael Ángel García; los periódicos y las revistas de la época remarcan continua y unánimemente sobre esta característica del medio cultural costarricense. Publicaciones tan disímiles como la revista Idearium (abril 1951- febrero 1952), académica e intelectual, dirigida por el filósofo Teodoro Olarte, y Orbe (1929-1959), pasando por Brecha (setiembre 1956- marzo 1962), que se constituye en la década de 1950 en el paradigma de la revista cultural del país, se expresan de esa forma respecto a la vida cultural de Costa Rica. Igualmente, Rodrigo Facio, a la sazón Rector de la Universidad de Costa Rica, considera que existe, hacia el año 1959, una grave decadencia cultural.

Ambos se refieren a una época en la que hay insatisfacción, por parte de estos intelectuales, escritores y artistas, de los valores -morales y espirituales- que se entronizan en la sociedad. Facio es muy claro y caracteriza estos nuevos valores como propios de un período de decadencia, y Abelardo Bonilla los cataloga como superficiales y vulgares.

Es en este contexto, que Felo García se convierte en uno de los promotores del llamado Grupo 8. El Grupo 8 es el antecedente más importante e inmediato de la Dirección General de Artes y Letras. Se forma por iniciativa de Rafael Ángel Felo García y Manuel de la Cruz González, quienes convocan a otros seis artistas plásticos: Luis Daell, Haroíd Fonseca, Hernán González, Néstor Zeledón G., Guillermo Jiménez y César Valverde, con los que disponen reunirse en uno de los pasillos de la Facultad de Bellas Artes, ubicada en el antiguo Barrio González Lahman, “para alborotar el cotarro” y, ya como Grupo 8, exponer en un lugar público: Las Arcadas, frente al Teatro Nacional y, en noviembre de 1961, deciden “[...] hacer lo que debía hacer un Ministerio de Cultura, ya que no existía apoyo por parte del Estado”. Con esta idea se dedican a buscar “[...] donaciones y toda clase de ayuda para promover concursos, otorgar premios y estimular a los artistas jóvenes”.

Desde su primera exposición, en diciembre de 1961, declaran al periódico La Nación que están haciendo un esfuerzo para que “[...] en Costa Rica el Arte tome fuerza y el público y los artistas participen en ese esfuerzo”. Antes de su constitución oficial, el Grupo organiza otras actividades como, por ejemplo, la exposición de arte al aire libre en el Parque Central, en abril de 1960, que “[...] fue recibida con general simpatía [...]”. Como indica Alberto Cañas, ésta tiene “como característica más acentuada la de ser una exposición de artistas jóvenes y novatos”, donde al lado de “[...] nombres esclarecidos como Néstor Zeledón Guzmán, Luis Daell y Jorge Gallardo [...]”, se encuentran muchos “[...] artistas de una nueva generación [...]”. Otras exposiciones no tienen comentarios muy favorables; un año más tarde, por ejemplo, luego de comentar “la buena voluntad” con que fue organizado El Primer Festival de las Artes Plásticas por el Grupo en Las Arcadas, en octubre de 1961, la revista Brecha dice que: “No podemos ni debemos ocultar que el atemperamiento de la distancia no mejora el recuerdo deprimente. El mérito de la intención se vio malogrado por la muy baja calidad del material expuesto. Y el no por humanitario menos erróneo concepto de mezclar verdores "mamarrachos" con obras de innegable valor estético”.

En la visión de avanzada que tenía el Grupo 8 -que lo hace asumir una posición de vanguardia y de liderazgo en los inicios de la década de 1960- incide el que sus principales gestores hayan estado en contacto, en otras latitudes, con movimientos artísticos más dinámicos que el costarricense de esos años. Felo García y César Valverde (considerado entonces uno de los jóvenes valores de la plástica nacional, junto a Lola Fernández y Rafa Fernández) en Inglaterra, donde el primero había participado, como socio fundador, de uno de los grupos de artistas visuales más importantes de la época en el ámbito mundial: el New Visión Group; Manuel de la Cruz en Venezuela, específicamente en Maracaibo y en La Habana, donde “(...) se le considera en lo que vale y se le aprecia entrañablemente” y Harold Fonseca en Washington, donde había estado por largo tiempo. Es precisamente fuera del país, en La Habana, donde Felo García y Manuel de la Cruz se ponen de acuerdo para exponer juntos a su retorno a Costa Rica, y donde se dan los primeros intercambios de ideas que culminan con la creación del Grupo. Así lo relató Manuel de la Cruz, años más tarde, a la revista Tertulia.

El carácter revolucionario para el medio costarricense de la propuesta plástica del Grupo 8, se pone inmediatamente de manifiesto, según el mismo de la Cruz: “El escándalo fue general. Protesta de distinguidos profesores completamente al margen de esta tendencia. Un destacado escritor afirmó: ´Manuel de la Cruz se ha vuelto loco´. Una pintora pisoteó mis trabajos. Los alumnos de Bellas Artes formaron un cónclave agresivo [...]”. Sin embargo, como apunta César Valverde, “nada de ello nos importaba, queríamos hacer un escándalo, poner a la gente a pensar, llevar el arte al pueblo, interesar a todo el mundo en las artes plásticas”.

Lógicamente, el rechazo no fue general. Samuel Rovinski, por ejemplo, recibe con entusiasmo al Grupo, al que llama “[...] inquieto y punzante grupo de artistas que ha brindado un excelente ambiente de crítica y de polémica al tradicional y anodino mundo costarricense de las artes plásticas”. También el periódico La Nación, en su sección de “sociedad”, le da una buena acogida al Grupo: “Lo importante de esta exposición es que ha nacido este movimiento cultural artístico, no porque haya que seguirlo, sino porque mueve el ambiente y es posible que se llegue hasta la polémica”. Como dirán, años más tarde, en 1981, algunos de los antiguos miembros del Grupo, su actividad colectiva y los objetivos que se impusieron fueron “[...] la sugerencia para el nuevo desarrollo cultural del país”. El Grupo 8 se constituye en una de las referencias más importantes que llevan a la creación de la Dirección General de Artes y Letras.

La resaltable participación de Felo García en el Grupo 8 lo llevaría, un poco después, a ser el primer director de la Dirección General de Artes y Letras, inmediato antecedente del Ministerio de Cultura , que se fundaría varios años más tarde. Por toda esta actividad vinculada a la promoción cultural, a Felo García se le conoció en el mundo cultural de aquella época como el primer ministro de cultura de Costa Rica.

Felo García y el grupo 8